«Tenemos la transcripción de los últimos treinta minutos del vuelo, en su integridad. Durante los veinte primeros minutos, los pilotos se comunicaban entre ellos con toda normalidad, cortés. No pasaba nada anormal. En un momento determinado, se escucha la voz del comandante del avión preparando el briefing del aterrizaje en Düsseoldorf. Las respuestas del copiloto a las directrices de su superior parecen lacónicas», ha explicado Robin.

Después, el comandante pide a su compañero que tome las mandos para ir al baño y deja la cabina. Al volver, se encuentra con la puerta cerrada y pide que le abra, algo que no ocurre. En esos momentos, el copiloto, aprovechando que se encuentra solo en la cabina, manipulaun botón para proceder al descenso del aparato, una acción que sólo puede ser de manera voluntaria con el objetivo de«destruir el avión».

El comandante aporrea la puerta y pide poder entrar, pero no recibe ninguna respuesta. Es más, desde la torre de control de Marsella se emitieron llamadas de respuesta a las que el copiloto no respondió ne ningún momento. Según el fiscal, el copiloto no dijo ninguna palabra durante esos ocho minutos de descenso y en la grabación sólo se oye su respiración hasta el impacto final.Sobre si los pasajeros fueron conscientes de lo que ocurría, la investigación concluye que «los gritos son justo antes del impacto. En el ultimísimo momento».

El fiscal ha hecho especial hincapié en que en estos momentos «no hay nada que haga pensar en un atentado terrorista».El ministro de Interior alemán, en una comparecencia posterior, aseguró que no hay «indicios de trasfondo» que apunten a esa hipótesis.

 

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